Jamahl Mosley defendió lo indefendible tras las críticas de Quin Snyder sobre la falta de Goga Bitadze que lesionó a Jock Landale. El técnico de Orlando insiste en que su equipo es «físico y agresivo, pero no sucio». Discrepo: cuando tu juego físico manda rivales al hospital, la etiqueta cambia.
Entiendo que ningún entrenador quiere admitir que dirige un equipo sucio. Pero la línea entre agresividad legítima y juego peligroso la marcan las consecuencias, no la intención. Landale sufre un esguince grave de tobillo y está fuera indefinidamente. ¿No es señal de alarma?
Mosley repite «nunca jamás queremos ver caer a un rival» cuatro veces. Demasiado énfasis para ser convincente. Luego minimiza la queja de Snyder porque «fue hace una semana». Claro, para quien no perdió un jugador clave, una semana es historia antigua.
Mi veredicto: 3/10 en gestión de crisis. Mosley debió reconocer que la falta fue excesiva y prometer ajustes. Eligió la defensiva corporativa que nadie cree. Orlando puede jugar duro sin cruzar líneas, pero primero debe admitir cuándo las cruza.